Los estudios musicales benefician a los niños en muchos aspectos de su formación integral. Es algo tan evidente que, en ocasiones, lo pasamos por alto sin ser conscientes de la potencia que tienen estos beneficios de la música en los niños.
En este artículo de nuestra colaboradora María José Alamá Zaragozá, vamos a desgranar todos estos beneficios para reforzar la importancia de esta disciplina en estas edades tan tempranas.
Recientes estudios neuronales concluyen que la acción de interpretar una pieza musical conecta de forma extraordinaria los dos hemisferios cerebrales de forma que el hemisferio izquierdo, responsable de la comunicación, se ve condicionado por la actividad del hemisferio derecho que genera los sentimientos y la creatividad. Esto es un simple ejemplo de la completísima actividad que tiene el cerebro originado por la práctica musical, lo que constantemente estimula la evolución de las distintas facetas de la madurez en la infancia.
Además de su influencia en el desarrollo cerebral, la música también se utiliza cada vez más como una forma de terapia en el tratamiento de trastornos psíquicos, como el autismo, especialmente en los primeros años de vida. La musicoterapia proporciona al niño referencias asociativas propias de bandas de música y orquestas, lo cual ha demostrado tener efectos notorios en la mejora de los síntomas en períodos relativamente cortos de tiempo.

Siguiendo con los beneficios de la música en los niños, más concretamente, en el plano del desarrollo cognitivo, la música no solo enriquece la vida de los niños, sino que también amplía su visión y capacidad asociativa. La práctica musical impulsa su capacidad para resolver problemas de diversas índoles, estableciendo un paralelismo claro entre la lógica y las matemáticas cotidianas y las proporciones matemáticas presentes en la armonía y el ritmo. La música despierta la curiosidad intelectual de los niños y los motiva a explorar nuevas formas de pensar y relacionar conceptos.
La destreza instrumental es un motor potentísimo para lograr la unión perfecta entre
psicomotricidad y creatividad artística, comunicativa, afectiva, sensorial y en conclusión
humana. Al aprender a tocar un instrumento, los niños adquieren habilidades motoras finas, coordinación y destreza manual. Esta fusión de habilidades físicas y expresivas promueve un desarrollo integral y ayuda a los niños a conectarse con su lado artístico y emocional.
Otro de los claros beneficios de la música en los niños es, sin duda alguna, el significativo impacto de esta en el ámbito social de los niños. Al participar en actividades musicales, los niños encuentran un medio de comunicación respetuosa en el que pueden exponer sus habilidades y talentos. Además, se integran en colectivos variados en términos de edad y condición social, lo que les brinda la oportunidad de aprender a valorar el esfuerzo colectivo y personal en la búsqueda de objetivos artísticos comunes. La música fomenta valores esenciales como la responsabilidad, la solidaridad, la empatía, la confianza, la superación, el respeto y la disciplina.
El hecho de formar parte de una agrupación musical desde una edad temprana otorga a los niños el privilegio de desarrollar estos valores de manera profunda. Cada ensayo, clase, audición o concierto se convierte en una oportunidad para cultivar y fortalecer estos aspectos, tanto a nivel individual como colectivo. La música no solo requiere habilidades técnicas y musicales, sino también una dedicación constante y disciplina personal. Para alcanzar el éxito en el ámbito musical, los niños deben comprometerse con un esfuerzo diario riguroso y disciplinado. Esto implica practicar en la intimidad de su cuarto de estudio, donde se encuentran con su instrumento y las partituras que representan sus objetivos.
Además, la música desempeña un papel fundamental en el desarrollo emocional de los niños. A medida que enfrentan el desafío de actuar frente a un público, aprenden a superar el llamado «miedo escénico» y a controlar sus emociones. En cada audición afrontada, los estudiantes de música adquieren seguridad, valentía y dominio de las situaciones que en un principio podrían resultar incómodas. Estas experiencias les brindan una solidez y solvencia personal que se trasladan a otras áreas de sus vidas, incluyendo su futuro terreno laboral.
Después de todo lo expuesto, no cabe duda de que la capacidad para crear arte a través de la música ha sido valorada desde tiempos de la Grecia clásica. Desde Sócrates hasta nuestros días, la música se ha reconocido como algo «bello y bueno». Su influencia en el desarrollo integral de los niños abarca desde la estimulación cerebral hasta el fomento de habilidades sociales y valores fundamentales.
En definitiva, los beneficios de la música en los niños son más que evidentes. Esta brinda a los niños una experiencia enriquecedora que impacta positivamente en todas las áreas de su desarrollo, sentando las bases para un futuro prometedor.
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María José Alamá Zaragozá,
Directora de la escuela de música Banda Primitiva de Lliria